Lima, 30 de setiembre de 2026.- En línea con las mejores prácticas internacionales, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) aprobó el Reglamento del proceso de gestión del patrimonio efectivo de las empresas del sistema financiero.
El nuevo reglamento, aprobado mediante la Resolución SBS N.°02387-2026 y publicado hoy en el Diario Oficial, establece un proceso interno para la gestión del patrimonio efectivo. En el marco de este proceso, las empresas del sistema financiero evaluarán integralmente sus necesidades de patrimonio efectivo para cubrir los riesgos previstos en la Ley General y la normativa vigente, así como para mantener un margen suficiente que les permita sostener su modelo de negocio y afrontar escenarios de estrés sin comprometer su suficiencia patrimonial.
Las empresas deberán realizar, al menos anualmente, una autoevaluación de la suficiencia de su patrimonio efectivo, con el fin de determinar si este les permite alcanzar el nivel de patrimonio efectivo objetivo, considerando los riesgos a los que están o podrían estar expuestos, en un horizonte de proyección de tres (3) años, bajo un escenario base y dos escenarios de estrés.
Los principales resultados de este ejercicio, debidamente sustentados, se presentarán a la SBS mediante el Informe de Autoevaluación de Suficiencia de Patrimonio Efectivo (IASPE). Este informe reemplaza al Informe de Autoevaluación de Suficiencia de Capital (IASC), que la institución solicitaba desde 2009 como parte de su labor de supervisión.
Cambios en el manual de contabilidad
Mediante la Resolución N.°02403-2026, publicada hoy en el Diario Oficial, la SBS modificó el manual de contabilidad de las empresas del sistema financiero para crear las cuentas contables destinadas al registro de los créditos reprogramados en el marco del Oficio Múltiple N.°1365-2026, emitido en agosto pasado.
Cabe recordar que este oficio múltiple faculta a las entidades del sistema financiero modificar las condiciones originales de los contratos de empresas y personas naturales con buen comportamiento crediticio ante circunstancias excepcionales y temporales, que puedan afectar transitoriamente su capacidad de pago, como el Fenómeno de El Niño (FEN).