- El supervisor financiero y la educación financiera
En los últimos años, se han emprendido grandes esfuerzos en América Latina para incorporar a segmentos importantes de la población al sistema financiero. Con esa finalidad, la educación financiera (EF) ha cumplido un rol esencial para mitigar el riesgo de conductas inadecuadas, además de promover que quienes tengan acceso a productos y servicios financieros los utilicen de forma responsable y de acuerdo con sus necesidades, de modo que puedan alcanzar una mejor calidad de vida. Así, la EF, además de haber cobrado importancia en la agenda pública, también se ha convertido en un asunto prioritario para las autoridades de regulación y supervisión de la región[1].
El trabajo desarrollado por Williams T.[2] resalta el viraje que la EF ha generado en el ámbito de acción de los reguladores y supervisores financieros, los cuales tradicionalmente se habían centrado en vigilar el comportamiento de los mercados financieros (oferta) y ahora implementan iniciativas que buscan afectar el comportamiento de las personas que consumen servicios financieros (demanda), mediante programas e iniciativas de EF dirigidos al público en general o a grupos poblacionales específicos como la niñez, juventud, jubilados o personas que son pequeños y medianos empresarios. Asimismo, la EF se constituye en un importante complemento a la regulación prudencial y del comportamiento del mercado (OECD/INFE, 2011).
En este orden de ideas, desde hace varios años, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) viene diseñando y lanzando programas de EF, dirigidos a promover un cambio en el comportamiento de los ciudadanos, una mayor confianza en el sistema financiero y el uso de los productos y servicios financieros de manera responsable, informada y de acuerdo con sus necesidades, constituyéndose así en la primera línea de defensa del consumidor financiero. Asimismo, siendo la EF parte de la política pública del Perú, ha sido reconocida como fundamental para el logro del objetivo prioritario N° 1 de la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF)[3].
- Educación financiera digital
La pandemia del Covid -19 y su impacto en la economía de muchas familias a nivel mundial ha puesto de manifiesto la importancia que tiene la EF en la sociedad. Hoy, se puede observar como la población, desde sus hogares, trata de generar ingresos y cumplir con sus obligaciones; y, en este proceso, la economía digital se perfila como una de las primeras opciones. Como se destaca en un reciente informe de la OCDE (2019, p. 3), “Las personas, las empresas y los gobiernos viven, interactúan, trabajan y producen de forma diferente que en el pasado, y estos cambios se están acelerando rápidamente”. El efecto de la pandemia ha llevado a que las personas estén aprendiendo a utilizar las herramientas digitales para incrementar sus ingresos y capacitándose en el desarrollo de emprendimientos para mejorar sus finanzas y, por ende, mejorar su calidad de vida, a través de portales educativos, seminarios, webinars, e-learning, charlas, entre otros.
La EF digital supone un cambio de paradigmas, enfocada no solo en la transmisión de conocimientos, sino como un proceso mentor y de guía en el aprendizaje para lograr una mayor salud financiera y bienestar económico. El fin último de la EF debe ser que las personas saquen el máximo provecho de las circunstancias y la educación digital permite alcanzarlo, ya que pueden adquirir competencias y habilidades sin límites ni restricciones de tiempo y/o espacio - se pueda llevar a cabo en cualquier momento y en cualquier lugar.
Se trata de aprender para aprender. Actualmente, es posible desarrollar un sistema de educación digital a través de programas a distancia donde se propicien técnicas de interacción grupal y otras metodologías tradicionalmente utilizadas en la educación presencial, para lograr una mejor interacción y colaboración con el uso de tecnologías digitales.
Asimismo, la educación digital es un proceso más flexible y económico, pues evita los desplazamientos al lugar donde se imparten los cursos y la formación se adapta a las necesidades específicas de cada grupo objetivo, convirtiéndose en una oportunidad histórica para aumentar la cobertura de la EF en un entorno donde la población se encuentra geográficamente dispersa.
- Programas de educación financiera digital de la SBS
Los resultados de la Encuesta de Medición de Capacidades Financieras 2019[4] evidenciaron que, a pesar de las mejoras con respecto a los resultados de la encuesta realizada en el 2013, un porcentaje importante de adultos peruanos todavía carece de capacidades financieras adecuadas. Solo el 37% de los adultos peruanos manejó adecuadamente los conocimientos financieros, un 44% presentó comportamientos adecuados y un 47% mostró actitudes para tomar decisiones financieras adecuadas. Con relación a los conocimientos financieros, la encuesta dio cuenta que solo dos de cada diez peruanos fueron capaz de realizar un cálculo exacto de interés simple.
Además, la encuesta reveló algunos indicadores de bienestar y resiliencia financiera, como el nivel de satisfacción con la situación financiera y la capacidad para cubrir gastos al perder la principal fuente de ingresos. Se encontró que, a pesar de que el 63% de los hogares peruanos podía cubrir sus gastos por más de un mes al perder su principal fuente de ingresos, solo el 31% podría cubrir sus gastos por más de tres meses. Considerando que el estado de emergencia nacional se inició en marzo de 2020 y la suspensión perfecta de labores se aplicó desde abril de ese año, la capacidad de resiliencia de la mayoría de los hogares probablemente se haya visto superada.
Por otro lado, la encuesta señala que el 45% de los hogares en el Perú tiene internet. De este total, el 85% corresponde a los hogares de Lima Metropolitana, mientras que en el área rural solo el 10% de los hogares tiene acceso a esta herramienta. Asimismo, el 34% de los hogares peruanos tiene al menos una computadora, con Lima Metropolitana registrando el 49% de hogares con al menos una computadora, mientras que este porcentaje alcanza solo al 8% de los hogares en el área rural[5].
Estos indicadores revelan que todavía existe mucho trabajo por hacer en temas de EF. Además, si a ello le sumamos los graves problemas que viene atravesando el Perú debido a la pandemia del Covid-19, la situación se torna mucho más complicada e incierta. Frente a esta situación, la SBS, en los últimos años ha venido desarrollando una política de acercamiento al ciudadano, a través de sus actividades de orientación y sus programas de EF, que han tenido como objetivo que las personas adquieran un conjunto de competencias financieras básicas que le permitan generar un cambio en su comportamiento para utilizar de manera informada y, a la medida de sus necesidades, los productos y servicios financieros que ofrecen las entidades financieras, a fin de lograr una mejora en su bienestar financiero, el de su familia y el de la comunidad en su conjunto.
Durante el año 2020, debido al estado de emergencia nacional, la SBS tuvo que adaptar de manera inmediata sus programas y actividades de EF presencial hacia la nueva normalidad y ejecutarlas de manera remota (virtual). Para ello, potenció los programas de EF ya existentes, adaptándolos a un entorno virtual amigable, sencillo y lo más importante, de fácil acceso. Asimismo, se desarrollaron nuevos recursos educativos como podcasts y cartillas educativas.
Bajo esta nueva modalidad, se capacitó a más 1,700 docentes a nivel nacional a través del programa Finanzas en el Cole, beneficiando a alrededor de 181,866 alumnos en todo el país. También, es importante destacar que la estrecha coordinación entre la SBS y el Ministerio de Educación, para difundir los materiales de EF elaborados por ambas instituciones en la estrategia de educación a distancia “Aprendo en Casa”, permitió el desarrollo de competencias financieras en cerca de seis millones de estudiantes en todo el Perú.
Por otro lado, a través del programa Finanzas para Ti, se organizaron más de 250 webinars que beneficiaron a más de 40,000 ciudadanos (cifra 128% superior respecto al año 2019).

De esta manera, la SBS continuó con su rol de mantener la estabilidad financiera y promover una mayor confianza de la población en el sistema financiero, pero esta vez a través de la EF digital y recursos educativos en sus diferentes plataformas virtuales.
- Retos en la educación financiera digital
Las herramientas digitales contribuyen a mejorar el alcance de los programas de EF. Con esa finalidad, en el marco de la PNIF, se deben fortalecer los mecanismos de coordinación de los sectores público y privado, en favor de los ciudadanos, diseñando programas integrales de EF Ad hoc para aquellas personas que están fuera del sistema financiero formal.
La pandemia del Covid-19 ha demostrado que, hoy más que nunca, las personas necesitan disponer de conocimientos y herramientas necesarias para manejar adecuadamente sus finanzas personales. El sector público y privado enfrentan el reto de contribuir en la formalización de aquellos segmentos que no han podido ser atendidos por falta de conectividad y desconfianza en el sistema financiero.
Los programas de EF digital se deben diseñar teniendo en cuenta las necesidades de la población, adecuando las metodologías de los programas presenciales al nuevo entorno virtual, trabajando con contenidos y dinámicas virtuales innovadoras. Se requiere mejorar los programas de EF ya existentes, incorporando las estrategias pedagógicas en un entorno virtual, utilizando los medios tecnológicos e incluyendo las mejores prácticas y hallazgos de la economía conductual a las soluciones digitales que se utilizan en la vida diaria.
En ese sentido, estos programas también deben capacitar en la identificación de los riesgos potenciales asociados a este nuevo entorno, puesto que el acelerado crecimiento de las innovaciones tecnológicas ha aflorado nuevas amenazas y riesgos[6] que, como ha señalado Gurría (2017), se han incrementado por la ausencia de una alfabetización financiera y digital. Hay que advertir y mantener informada a la población sobre los riesgos inherentes al uso de la banca digital y el comercio electrónico, como los fraudes que, debido a la pandemia y al mayor uso de estas herramientas, vienen aumentando rápidamente.
Asimismo, la Encuesta de Medición de Capacidades Financieras 2019 evidenció que sólo 16% de los adultos peruanos recurre a información especializada al momento de elegir un producto o servicio financiero; por lo que, el reto está en lograr una inclusión financiera sostenible en el tiempo, no sólo incrementando la accesibilidad a la oferta de servicios financieros, sino también al desarrollo de acciones de orientación y EF digital centradas en la demanda.
- Próximos pasos en la educación financiera digital de la SBS
Para el año 2021, la SBS viene repotenciado las herramientas digitales de EF ya existentes. Tal es el caso de la plataforma del curso virtual E-Learning SBS, que ayudará a los ciudadanos a capacitarse de manera gratuita en temas de EF[7], de acuerdo con la disponibilidad de tiempo y conveniencia de cada participante, aprovechando las ventajas que otorga el internet y el soporte digital para brindarle la mayor flexibilidad posible. Asimismo, la Superintendencia viene repotenciando su portal web, a través del cual brinda los servicios de Reporte de Deuda y Herederos Informados, entre otros. A estos servicios se suman la APP SBS y las redes sociales como el Facebook, Twitter e Instagram.
Este esfuerzo institucional de mejorar las actuales herramientas digitales permite, al público en general, acceder desde cualquier lugar, de manera simple y sin costo alguno, los 365 días del año durante las 24 horas del día, vía internet, sin que la ubicación geográfica signifique un impedimento de acceso. A través de estas iniciativas, la SBS reafirma su compromiso de continuar brindando servicios con impacto y de altos estándares de calidad a la ciudadanía, acercándose a ellos a través de los diferentes canales digitales.
[1] ASBA/Sparkassenstiftung (2021), La educación financiera y su relación con la regulación y la supervisión bancarias. Consideraciones para el diseño de programas y políticas de educación financiera.
[2] Williams Tony (2007), ¿Empoderamiento de quién y para qué? Educación Financiera y la nueva regulación de los servicios financieros al consumidor.
[3] Objetivo Prioritario N°1 de la PNIF: Generar una mayor confianza en todos los segmentos de la población en el Sistema Financiero. Decreto Supremo N° 255-2019-EF, Política Nacional de Inclusión Financiera
[4] Zarate Castañeda, K., Chong Chong, J. C., Ventura, E., & Mejía, D. (2021, febrero 11). Encuesta de Medición de Capacidades Financieras de Perú 2019. Caracas: Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) de Perú y CAF.
[5] Fuente: Estadísticas de las Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares – INEI 2020.
[6] G20/OECD INFE Report (2017): Fraude, uso improcedente de datos financieros personales, ventas inadecuadas, ciberdelincuencia, perfilado digital.
[7] Manejo adecuado de los recursos, conocer sus derechos y deberes como consumidores financieros, la importancia de adquirir activos, la importancia del ahorro para la vejez, la importancia de los seguros, entre otros temas.