Los instrumentos derivados son productos financieros cuyo valor depende de otro activo (el cual puede ser otro instrumento financiero como acciones, índices bursátiles, instrumentos de deuda, etc., divisas como el dólar, u otros bienes como el petróleo). Es por esto que se dice que el valor de estos instrumentos se “deriva” del valor del activo subyacente que representa.

En términos generales podemos pensar en un derivado como un contrato en el que se establecen determinadas condiciones, deberes y/o derechos sobre la base de lo que sucede con otro activo (denominado activo subyacente).

Los tipos de productos derivados son:

 

Una característica importante de los instrumentos derivados es que se constituyen como un contrato pactado hoy bajo determinadas condiciones, pero cuya ejecución se dará recién en una fecha futura, lo que hace que existan diferentes situaciones que deben ser consideradas en una estructura de este tipo. Este análisis permite a su vez que en el diseño del contrato de derivados se pueda dar una mejor cobertura de los riesgos previamente evaluados.

 

Los instrumentos financieros son utilizados, principalmente, como:

Mecanismo de cobertura ante riesgos (ya que permiten definir hoy, las condiciones de negociación independientemente de lo que pase en el futuro)Mecanismo para tomar “exposición” sobre un activo a un costo menor del que se incurriría comprando hoy el activo (debido a que el costo de entrar en un contrato de derivados es menor comparado con el precio del activo)Mecanismo para obtener beneficios especulativos